martes, 3 de enero de 2012

Miguel Angel Yusta

Poeta y escritor español, me tiento a copiar uno de sus poemas


DESLIZABA la tarde sus cuchillos

y penetraba el frío estremeciendo

la nieve de tus hombros.

Miraba con tus ojos la ventana

iluminada de paisajes ocres

y, en la prisión de la melancolía,

uníamos las manos.

Las flores amarillas y marchitas

derramaban sus lágrimas postreras

antes de perecer en el olvido.

Entonces sonreíste

y abrazaste mi entera soledad.

En ese mismo instante

yo deserté por fin de la tristeza.

domingo, 4 de diciembre de 2011

La Elegida

Esta historia contada por quien es mi primo Claudio provoca en mi persona el mayor de los estados de carcajadas. De chico, según cuentas las tías, improvisaba este tipo de historias sin mayores diferencias a la de un profesional. Es muy difícil estar a la altura de este cuentista pero en un esfuerzo paso a contarles con media sonrisa dibujada en mi rostro este recuerdo de Indio Rico.

Para quien no conoce la localidad esta historia transcurre en un sector del radio urbano denominado entre los lugareños como el barrio Mataderos. Una zona que se aproxima al ambiente rural pero que anteriormente conservaba su propio ritmo de vida acorde a un sector en crecimiento poblacional.
Esta y otros vecindades ostentaban su propio nombre probablemente más por un sentido de pertenencia que por una necesidad de demarcar una aglomeración en ascenso.
Así cada día las vidas transcurrían inmersas en la rutina del trabajo y el ocio según la hora de la jornada. Sin sobresaltos pero no por ello con algún que otro conflicto domestico que importunaba el sosiego.
En este caso la historia rememora un vecino que trabajaba en horario corrido en una dependencia estatal, quedaba parte de la tarde libre y aprovechando lo que quedaba del sol atendía un gallinero propio.
Este buen hombre había logrado una población emplumada de variada riqueza genética. Gallinas de raza ponedoras de huevos blancos y las ponedoras de huevo castaño, y mayoritariamente las criollas coloradas, batarazas, pigmeas y entre varios dos gallos de mucho carácter. Subdividido el corral para favorecer la convivencia entre estos jefes de clanes cada uno administraba su propio sector.

Un gallinero modelo, envidia de la cuadra, leyenda en el barrio. Algunos aventuraban que allí mismo había nacido el gallo presentado en la Fiesta del Trigo que había arrasado con las premiaciones. Inexplicablemente representaba a otra localidad que mejor ni nombrarla, pero que era nacido y criado en el barrio Mataderos sin duda.
Sin embargo el responsable de tan prodigiosa comunidad no se dejaba llevar por las adulaciones y para quienes lo conocían solo tenia ojos para una gallina.
Una bataraza preciosa, mas negra que blanca, una cola emplumada que le caía con galanura y con una cresta bien colorada que sabia llevar con elegancia cautivando a más de un desprevenido caminante.
Pocos sabían que las rabietas entre los gallos eran para disputar semejante hembra. Mas la bataraza entre indiferente y atrevida poca era la atención para estos jefes de harén. Testimonios recogidos coincidían que la muy ladina solía sortear los alambres perimetrales para ganar la vereda y desencadenar mas de un suspiro en gallos vecinos.

Una especie de viuda negra excitante para la impudicia de la comunidad avícola masculina. Mas de un loro barranquero tuvo sus problemas maritales por mirarla descaradamente.
La bataraza preferida, por del dueño del gallinero, deseada por los dos gallos, suspirada por ajenos, también provocaba envidia en algunos vecinos que no podían conformar un gallinero que brillara por si solo.
Justamente un vecino casa por medio era quien mas criticaba lo que todos aplaudían, no podía con su sentimiento de envidia. Daba rienda suelta a su crítica e inclusive sus comentarios calculadores eran volcados a su vecino directamente.

El propietario de la gallera restaba importancia a tales palabras y continuaba con su pasión diaria, ciertamente para embelezarse con la bataraza que orgullosa se paseaba a la vista de su protector.
Un buen día el diablo metió la cola, el hombre al volver de su trabajo noto de la ausencia de la bataraza. Creyéndola escapada, la imagino paseando en algún patio vecino. Las horas pasaron y la Elegida no aparecía.
Pues este hombre salio en su búsqueda ya con un sentimiento de alarma propio de alguien que imagino el peor final. Los vecinos consultados no tenían novedades. dos señoras se organizaron para recorrer las calles aledañas. Alguno aventuro haberla visto caminar por la calle por la mañana confirmando que la audaz había sorteado el alambre perimetral.
El sol bajaba y la desesperanza ganaba sentido en el hombre, solo restaba consultar a un ultimo vecino. Aquel que no congeniaba, y ya en horas de la tarde solo podía encontrarlo en el bar cruzando la calle. Se encamino resuelto y se adentro al local, allí pudo verlo a un costado de la barra, apoyado al mueble con la mirada fija en el vaso que cuidaba en su mano.
Sabiendo que lo había visto hablo directamente sin esperar una mirada de atención.

“decime vo,… no vite la bataraza suelta por áhi…”
“¿a quien che? Contesto el vecino sin dejar de mirar el vaso.
“la bataraza…la gallina que se me escapa do por tres” comento apelando a la paciencia.
“botaraza nu, hoy vi una culurada suelta peru botaraza nu”
Esperanzado aun le cerro el dialogo con el pedido: “bueno si la ve me avisa che”. Giro y algo desconfiado se fue a la calle a reanudar la busqueda.
“Botaraza nu… culurada si…” repetía el viejo sin dejar de mirar su trago.
El dueño del gallinero con las manos vacías, supuso que las esperanzas no se agotaban, volvió sobre sus pasos para continuar la búsqueda dejándolo solo en sus comentarios al viejo que nunca dejo de mirar el trago.
“Botaraza nu… culurada si…” repetía el viejo, y sintiendose solo esgrimió una media sonrisa en su soledad y sin dejar de mirar el vaso comento para si mismo: … culurada si…tomo el ultimo sorbo y suavemente profirio… culurada si, culurada quedo por el tuco.

viernes, 24 de junio de 2011

Doma de novillo

Otra historia contemporanea me retrotrae a los momentos en que cierta fantasia para entretenerse gobernaba los tiempos de ocio. En estos tiempos ante tanta red social virtual y ps3 el aburrimiento suele aniquilar el ingenio lamentablemente, o no. Como saberlo.
La historia habla de amigos y de una buena tarde de diversion que paso a contarles.
Todavía se recuerda, con cierto pesar, cuando aquella convocatoria de doma improvisada el grupo de amigos se dispuso a divertirse con la jineteada de un novillo de destete.
Un novillo careta bien comido, manso pero no por ello dócil. Un pelaje negro azabache que solo se interrumpia, en contaste, con el blanco en su cabeza ensayando un prolijo remolino sobre sus ojos.
La contienda se desarrollaba con normalidad, uno a uno los muchachos subian a montarlo y este animal con impecable precisión fue desmontando a todos. Auspiciaba de palenquero un personaje que no pretendía asumir ningún riesgo físico. De impecable vestimenta urbana culminaba su elegancia con una campera de jeans, prendida en esta ocasión para evitar enredos con la soga que sosegaba al Novillo. Este joven era quien se encargaba de tener el animal con una soga para que el desafiante se trepara para luego soltarlo y que se desencadenara el breve espectaculo.
Para la ocasión se había improvisado como zona de palenque una vereda que daba a una pared de un galpón que proponía el reparo. Así es que el animal era solicitado reiteradamente para que los mas atorrantes lo subieran y finalmente en cortos corcovos acabaran en el pasto.
Claro, los minutos pasaban y el novillo victima de la rutina descubrió, al analizar la estadistica, que ante cada salida hacia el pasto verde los jinetes lograban estirar algunos segundos el desafío producto de que sus brios perdian certeza ante el cansancio. Los últimos corcovos ya no tenían la efectividad de los primeros. Así que redondamente decidió en cambiar la estrategia, y mientras era atrapado y conducido a la zona de palenque para ser domado nuevamente por el muchacho con campera de jeans, rediseño audazmente la técnica.
Ya en zona de salida, y con un jinete liviano de huesos en su lomo espero la voz de largada, la soga cedió en su cuello y el novillo reitero el giro hacia el pasto como se esperaba mas el cambio de estrategia sorprendió a todos. El novillo planto sus manos en la tierna hierba y mientras todos esperaban el primer corcovo el avezado vacuno tomo fuerzas pero para desandar el trayecto.
Giro como rebobinando la salida aproximándose al palenquero que sorprendido atino a elevar sus cejas, soltar la soga, abrir los brazos y retroceder un paso hacia atrás afirmándose en la pared del galpon.
El piso de material traiciono la estabilidad del animal y el del sorprendido palenquero. El animal con poco margen de maniobra ante la dureza del piso solo le resto como recurso de defensa el topetazo al sorprendido muchacho que aguardaba contra la pared. Esgrimió un primer intento de golpe pero recién en el segundo su testa dio de lleno en el pecho del muchacho que experimento una sensación de ahogo que le aflojo las piernas y lo desplomo.
El choque trasmitió de lleno todo el impulso que concentro en el hueso frontal del vacuno, justo ahí donde el pelaje del animal hace un remolino blanco, e impacto en un solo botón de la campera de jeans quien trasmitio la fuerza.
Conforme con la acometida giro en redondo en busqueda de libertad, volteando a su domador, y se abrio paso entre los amigos que corrian a socorrer al accidentado.
El final trasncurrio con varias risas y un novillo que gano el campo para nunca mas volver.
Lo que solo fue un susto significo que con al correr de los días todavía se podía observar en el pecho del ya recuperado colaborador de campo como un perfecto punto rojo, cual cicatriz de bala, lucia redondo.

La fuerza del Amor

Sigo abocado a la busqueda de historias con el afan de que no se pierdan y se perpetúen sin mas. Ya son varias y poco a poco me animo a publicarlas.
Son muchas las anécdotas y pocas las que se pueden contar para cuidar la intimidad, y si esta claro que hay un elemento común que reúnen a la mayoría. Es el encuentro íntimo entre ocasionales protagonistas y con ello se asocian otros que terminan condicionando todo el relato: el secreto, la caballerosidad y el respeto. Mas hay algunas simples que respetando el anonimato invitan a desandar por poseer todos algún acto inesperado que perpetua el momento.

Al recordar cada cuento del pueblo rural que conozco todos se contextualizan en ámbitos desconocidos para la imaginación de un lector de la ciudad pero la intención es ser lo más claro posible. La memoria nos traslada a escenarios naturales, tranquilos, de calma sosegada amparados por la oscuridad de la noche veraniega o la siesta invernal. Con otro ritmo tal universo otorga más libertades.

En el primero de los recuerdos que me viene al repaso trata de una pareja de alocados amantes que un poco a escondidas pautaban encuentros para sosegar la pasión. Una relación muy carnal donde ella, un poco pasada de kilos, ensayaba una búsqueda constante de amantes y así elaborar una lista nutrida de historias. Sin ánimo de enjuiciarla ella encontraba la felicidad en ese perfil. Algún día la sociedad machista que completamos dejara de marcarla con el dedo.
El un muchacho de pueblo, campechano y siempre atento a las oportunidades que da la vida, con contundente fama por poseer un compañero bien presentado, robusto. Con ello lo que la genética le negó en belleza le favorecía como amante bien provisto.
Asi con tales condimentos la relacion no tardo en florecer. Y bueno los encuentros sucedían y no importaba el lugar ni el clima. Los encuentros reiterados, espontaneos tenian fecha de vencimiento. Una buena noche la insaciable señora ya cansada de este compañero pensó en un último encuentro para avanzar en su plan manifiesto.

Así quedaron en encontrarse en la vía pública, próxima a la quinta del Coco Estevez. Decir esto implica un encuentro amatorio en la oscuridad de alguna calle infrecuentada, rodeada por animales varios con alambrado por medio. La noche serena perdía oscuridad en manos de una luna bien naranja entre las ramas de un joven eucalipto que crecía entre los tamariscos, allí abajo, puntualmente en la curva de la Muerte, sucedía algo que hizo callar a una lechuza compadrona. Los besos y abrazos fogosos de la pareja en cuestión calentaban el ambiente y no paso mucho tiempo que el varón luego de evaluar la vegetación espinosa cercana y la proximidad a un alambrado opto por un rápido movimiento. Giro a la señora y ella, hábil en estos momentos, apoyo sus manos en el hilo de acero superior para que en una postura inclinada hacia el mismo le permitiera al muchacho completar la posición por detrás.

El joven fornido de buen estado físico desarrollo movimientos propios de un atleta, el rendimiento era optimo ante los ojos de unos teros sonámbulos. Sin embargo la señora un poco distante, desprendida emocionalmente no lograba encontrar el entusiasmo acorde a la situación. Era evidente que la mujer estaba completamente distraída ya que masticaba un chicle ruidosamente y giraba la cabeza hacia un lado y otro vigilando que nadie los viera, esperando que su compañero terminara la labor encomendada que insisto era más que optima.

Transcurrido varios minutos la señora, en un acto de total ingratitud, busco una posición mas cómoda descansando uno de sus pies en el tercer hilo del alambrado mientras ensayaba un globo con el chicle descolorido. Este gesto confirmo a los ojos del amante que la circunstancia se hacia aburrida pese a los esfuerzos, y esto despertó la picardía del galán de ocasión. El muchacho elaboro una idea imprevista, rápida y efectiva.
En el incesante movimiento masculino el muchacho opto por cambiar de dirección su expresivo elemento a sabiendas de que esto seria una especie de lección. El hecho se consumo ante la inadvertencia lo que provoco ante todo un sentimiento de sorpresa en la señora. Sin ánimo de entrar a describir que otras sensaciones experimento, si puedo deducir en silencio cuales fueron. Lo expresado por algún testigo de identidad reservada indica que la amante en el primer movimiento se trago el chicle que irremediablemente avanzo por el sistema digestivo, y sin salir del escozor en un segundo empujón quedo enredada entre los hilos de acero del débil alambrado que se inclinaba ante la fuerza del amor.

Algunos ausentes aventuran que solo pudo frenar el segundo impulso afirmando su fuerte e incompleta dentadura femenina en el alambre superior, que le sirvió anteriormente de apoyo, lo que le permitió al amante concluir con la acción enmendada. La historia de estos amantes se nutrió no más que de algunas pocas palabras y ningún encuentro subsiguiente probablemente a consecuencia de lo expresado. El destino obro caprichosamente y lo que unio rapidamente separo de igual modo.

miércoles, 14 de abril de 2010

Rapido y asustado

Hace unas semanas que intercambio anecdotas escuchadas en reuniones de amigos con un primo que tiene la particularidad de sobresalir cuando se dispone a contar tales hechos.
Me acorde una historia en este momento, tal vez mi preferida, y paso a contarla. La historia que parece tener actos de exageracion es contada por otros con detalles similares asi que deduzco que es muy conocida y lo que seria sorprendente es que es veridica.

Esta anécdota rescata dos iconos de la Pampa nostalgiosa.
Tratase de un gaucho pueblerino, probablemente de un paisano que otrora fue peon de campo y porque no una persona que en su infancia vivió en el campo de sus abuelos o padres. Un campero de raza que con el tiempo caducaron sus días laborales relacionadas a la cría de ganado.
Jubilado tal paisano cambio su vida radicalmente y fue expulsado a la ciudad donde transcurría sus horas en la atención de la quinta de donde se proveía de verduras y en tiempo de ocio absoluto su gran pasión, su compañero de profesión. Aquel que entendía de sus silencios un tostado ruano, un hermoso caballo de cinco años, ágil, manso y de gran viveza. Un dolor recurrente en las articulaciones ya no le permitía disfrutar del animal, apenas en algún desfile.
No por ello dejaba de atenderlo y todas las tardes lindas lo sacaba a pastorear a la vera de algún camino rural. Salía montado en su vieja bicicleta tipo inglesa con canasto, freno contra pedal. Pasaba por el baldío donde el caballo pastaba y luego de atarlo salían en fila en busca de buenos pastos.
Una tarde el paisano con su noble compañero enfilaron hacia un camino rural y luego de pedalear un rato sintió que a lo lejos un motor bramaba en la misma dirección. Mantuvo su recorrido firme al costado del camino y espero que el vehiculo pasara.
El motor se sintió fuerte y un Ford color naranja apenas diviso el paisano seguido de la estela de tierra interminable. El Falcon Sprint, la oveja descarriada de la dinastía, con sus 166 hp. se podía crucerear a 160 km/h con aire acondicionado, viajaba en igual dirección y aprovechando la solitaria calle no se apiado del ciclista y el caballo que lo seguía.
El viejo mantuvo firme el volante y confiado en que la tierra ya desaparecería continuo su marcha. Habrá pedaleado unos minutos mas y paro a descansar mientras el animal comía un verdeo nuevo.
Pasaban los minutos y como al rato el viejo balbuceo: Hijo e puta que iba rápido....me lleno de tierra- el caballo atento movió las orejas.
Habrá pasado una hora y media y el viejo preparo la vuelta, ato el caballo y movió pedaleando suave para llegar seguro.
A todo esto el Falcon había llegado a destino e inmediatamente volvía para el pueblo, mismo camino, misma velocidad. A los minutos diviso a lo lejos el caballo con el ciclista que también volvían.
Sin piedad no reparo en el polvillo y apenas aminoro la marcha para pasarlo. La tierra era tal que apenas lo vio por el espejo para perderlo inmediatamente. En ese momento de distracción el conductor del Sprint sintió un impacto adelante en el coche lo que lo hizo asustar bastante y reducir la velocidad hasta salir de la sorpresa.
Mientras el viejo que se las ingeniaba para ver en la espesa tierra levantada, pronto recobro la calma y diviso mejor el camino. Tamaña sorpresa tuvo al ver tirado en el camino un joven ñandú de 20 kilos, justamente la victima del Falcon Sprint. Un macho, por su plumaje ennegrecido, desparramado en el suelo.
Contento el paisano se detuvo para levantar la presa que por sus plumas y su carne siempre fue codiciado. Como pudo lo alzo y lo coloco apresuradamente en el canasto de la bicicleta.
En marcha nuevamente el viejo ya contaba las monedas que conseguiría por las plumas. Entusiasmado no se percato que el cuerpo inerte había dejado de estarlo. El Ñandú no estaba muerto, si probablemente desmayado según conclusiones veterinarias posteriores.
El ave conmocionada estaba mas asustada que dolorida, intento recuperar su postura pero no lo lograba. En un segundo intento sus patas poderosas pudieron destrabarse encontrando un hueco en el canasto. De tal manera que el canasto de contenerlo paso a ser como un chiripa improvisado para el animal.
Lo cual no era solución para su plan de escape, aunque ella, confiada, buscaba hacer tierra para huir velozmente. En breves movimientos el ñandú tiro unas zancadas al aire hasta que primero una pata e inmediatamente la otra calzaron inexplicablemente en los pedales de la bicicleta.
El paisano sintió unos empujones en sus pies y atino a afirmarse en el volante para bajar la vista. Nunca pudo relacionar eso que se movía abajo con el cuerpo del animal que para sorpresa del viejo buscaba erguido el horizonte.
El ñandú conciente del peligro solo pensaba en correr y correr mas fuerte por el sendero abierto. El Gaucho aferrado al volante a los pocos metros perdió la boina y pronto gano en su mente la sensación de que de esta no escaparía tan fácil, junto las rodillas a la altura del volante y abrió bien los ojos para no perder dominio.
El caballo sintió el sacudon pero eso no lo saco de sus pensamientos profundos, ya cuando la boina del paisano pego en su cara esto lo trajo a tomar conciencia que el tranco no alcanzaba y que el galope pronto no seria suficiente.
Testigos aseguran que el trío en cuestión, ya lanzados a gran velocidad levantaban la misma polvareda que segundos antes lo supo hacer el Sprint, que para esta altura había dejado de ser un puntito en la senda para tomar cada vez mas cuerpo en el camino.
Según comentarios registrados por los investigadores pronto, en la infernal disparada, el ñandú, el paisano y el caballo se le pusieron a tiro al Sprint y de no ser porque un pozo le permitió al ñandú salir de la trampa veloz, ganando campo adentro, el Falcon hubiere sufrido en carne propia la ola de tierra que provocaba a su paso.
La historia concluye al fin con algunos testimonios mas de gente que comenta que el paisano sigue sin entender como continua con vida, mas no se pudo recabar información de cual fue el paradero del caballo que conociendo de sus limitaciones pudo librarse de la atadura que lo condenaba junto a la bicicleta y mucho menos de algún testimonio elaborado a partir de la experiencia.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Tesoro de familia

La campana determino el comienzo del descanso. Todos al unísono acomodaron algunos elementos dispersos apenas en el banco y varios disparados a la carrera buscaron el exterior.
Por una cuestión de peso dejó pasar a los mas grandes, pues era un integrante de 1° grado de los menos arriesgados, la maestra los observaba desde el escritorio sin mirar. El niño no quiso correr en su presencia, ella había hecho un gran esfuerzo en la clase y hacerlo era decirle que lo suyo no valía. Sin buscar una mirada de agradecimiento enfilo mirando el piso.
El delantal un talle más grande, espléndidamente blanco apenas le dejaba ver la punta de las zapatillas. Llego a la puerta y pese que afuera ya se armaban los juegos que tanto disfrutaba de costado vio algo que le cautivo.
Al final del pasillo pudo ver, ya detenido y olvidando el murmullo del patio, un mueble de dos puertas con vidrio y cortinas marrones. Le llamo la atención, pese a estar en un tenebroso rincón, lejano, sentía una atracción inevitable.
Dio unos pasos en su dirección como dudando y en un momento se paralizo. No pudo generar un solo avance, desde adentro del mueble un tigre lo miraba desafiante. Sus ojos penetrantes parecían pedir algo. En un instante sus parpados bajaron coordinadamente, una acción plenamente estudiada, sin errores, armonizado para luego volverlos a levantar. Un pequeño movimiento de sus bigotes parecía indicar algo y bruscamente en centésimas desapareció detrás de las cortinas marrones.

No conocía esa área, estaba camino contrario al recreo donde jugaban sus compañeros. El mueble gobernaba el sitio inexplorado, ahora lo tenía al alcance de su mano. Nada se veía, el tigre no volvía, la cortina marrón era inescrutable, y la intriga crecía al igual que el miedo.
Observo que la puerta estaba con llave y la misma puesta en su ranura. Acerco su cara al vidrio para mejorar la visión hacia el interior y la cortina cedía poco a poco. Parecía divisar algo, con una mano hizo sombra a su mirada. Ahí estaban, eran lomos de libros puestos ordenadamente. Apoyo su nariz al vidrio para ver mas y de algún lugar detrás del vidrio la cara de un aborigen se le planto con la mirada fija en el. El espanto por la sorpresa fue tal que el niño perdió el equilibrio y cayo de espalda para quedar sentado en el piso.
¡Leandro! Creyó sentir pese a que el aborigen no dejaba de mirarlo desde adentro, el niño estaba muerto de miedo.
Leandro… reitero la maestra mas suavemente mientras lo reincorporaba. ¿Que haces acá? No te fuiste a jugar…
La miro sin decir palabras, le indicaba con el dedo extendido al aborigen que observaba provocador detrás del vidrio. La maestra sin mirar al mueble lo ayudo a levantarse.
¿Nunca te conté de este lugar? Sabía que algún día íbamos a estar en esta situación… porque te gusta leer y algún día escribirás.
Por un momento dejo de mirar a la maestra para buscar al aborigen de mirada penetrante pero ya no estaba.
La maestra giro la llave y ante los ojos del niño apareció detrás de la puerta gran cantidad de libros. Anchos, pequeños, amarillos, viejos, con títulos dorados, azules, muchos libros.
Ella esa mañana eligió por el, fue la única vez. Le entrego un par de libros muy usados, pronto supo que de ellos venían el tigre y el aborigen. Las aventuras escritas por Emilio Salgari invadieron el mundo del jovencito.
Tiempo después llegaron el Cid, el Rey Arturo, la Iliada y la Odisea, Garibaldi, las leyendas de Aborígenes Americanos, Marco Polo y más. Esta vez, cada uno, él los fue eligiendo consumiendo a cada uno no sin antes participar directamente en cada aventura saliendo casi ileso.

Un tiempo atrás en mi escuela de campo, todavía recuerdo, descubrí retirado a un rincón un viejo aparador con puertas vidriadas y cortinas marrones.
Leer. Que pena no haberlo hecho mas todavía, soy un lector practicante pero nunca es suficiente.
Pocos libros pero algunos tan movilizadores, sin duda que ellos son recibidos según el momento que transcurrimos y de allí nuestro recuerdo o el olvido. Creo que llegue a exagerar cuando la Biblia no era suficiente y me encontraron leyendo un libro de Mormones, más interesante desde la ficción que la anterior.
Revistas y libros fueron abiertos, algunos olvidados. Una revista en el camino hecha con grandes amigos, un producto noble y nuestro que algún día volverá a la calle.
Pero había un libro que me movilizaba pero era intocable. Uno que recuerdo entre varios que recorrió parte de mi vida.
En lo de mi tía Eva, muy alto descansaba un hermoso libro brilloso. Y de tan caro que era no se tocaba, pensaba, pero viendo mi mirada alguna vez Eva lo bajo y me lo mostró. Tapa dura, hojas gruesas, fotos inolvidables.
Fascinado no paraba de mirar las ilustraciones varias que tenia. Los títulos disparaban mi adrenalina pero su extensión era tal que no había tiempo suficiente para abordarlo y ahora me doy cuenta que tampoco hubiese tenido suficiente comprensión. Era un libro para gente adulta. Un libro que contenía tanta información que cautivaba inclusive a los de mi edad. Aquella vez fue inolvidable y algunas veces más volvieron a bajarlo ante mi insistente pedido para recorrerlo con la mirada y el tacto, fue la última vez que lo vi.

Mi gran problema fue que leer era lo esencial e iba en contra de los intereses del grupo que conformaba en ocasión pues todos pretendía jugar y como aquella vez que quede fuera de los juegos del colegio luego sucedió de igual manera con mis primos, con mi hermano Julián, con mis amigos Valentini. Y ahora Laureano, mi hijo, me exigieron antaño y me exige renunciar el ahora a la lectura. Los juegos aguardan y yo peleando internamente por la elección.
El tiempo corre y dejo que algunos minutos sean para jugar pero muchos mas para leer. Recorro infinidad de temas pero termino disfrutando las historias de mujeres o aquellos libros que se parecen a aquel libro de mi tía.
Un día, hace poco, que jamás olvidare me la cruce y luego de charlar un momento se levanto y volvió con el libro que tenia el mismo brillo de hace años y me lo presto. Intente salir de la sorpresa y solo atine a darle las gracias y a decirle que lo cuidaría para alguna vez prestárselo a otro loco de la lectura en la familia. Eso es un tesoro, será para Paloma, para Tais… quien sabe.
Hoy ya lo leí dos veces y no veo la hora de que sea una vez más. Es como creía maravilloso, revelador, inquietante.
Ah,… el libro se llama Cosmos escrito por Carl Sagan y no lo presto.
Porque como digo es un tesoro de familia.

jueves, 23 de julio de 2009

Yo soy II

“dicen que el hombre no es hombre, mientras que no oye su nombre, de labios de una mujer. Puede ser”.

La anécdota se repite, la familia reunida desprevenida es testigo del comienzo y poco a poco voy quedando solo junto a la cuentista.
Cuando se aproxima mi cumpleaños, cuando la nostalgia invade la sobremesa, o solo para recordar lo que probablemente ha sido un momento feliz de mi mama Consuelo completa con las mismas palabras cual grabación cada etapa previa a mi nacimiento.
Ella detalladamente me reitera como fueron los días previos a mi nacimiento.
Lo extraño es que le pifiaron con la fecha tentativa de venida y la espera se convirtió en semanas internados. La expectativa existió aunque no era el primer nieto, si el primer hijo.
Fue para el año 1974, un seis de Junio, parece que próximo a las dieciséis horas por parto natural el Dr. Martín junto a (una sola) la enfermera Nieves, el pediatra José Maria y afuera mas nerviosos mi papa Rubén, mis abuelos “Morocha”, Adela, Benito y Reynaldo.

Las opciones de nombre variaban en Lucas o Cristian, Leandro como 3º opción sin chances. Por suerte no nací en los tiempos donde Roma era la capital del mundo. Entre la plebe y los esclavos de la época era frecuente para denominar a los hijos la simple enumeración según el orden de nacimiento. Primus, Secundus, Tertius y al último Firmus que significa: me paro.
Finalmente tras asociar los nombres que tenían más posibilidades con personajes locales con desilachada fama, por descarte me pusieron como nombre de pila Leandro. Tradicionalmente se lo denomina así al nombre porque se impone en el momento del bautizo, como nombre de pila, en referencia a la pila bautismal. A mi me bautizaron como a los ocho años por insistencia de una abuela. Que extraño me sentí cuando un cura me tiro vaya a saber que cosa en la cabeza, que acto injusto cometido al no tener en cuenta que podía pensar al respecto.
Para ser sincero mi nombre es compuesto: Leandro Rubén.
En España del 1600 surgió la costumbre de los nombres compuestos. En los tiempos de Juan Carlos I se puso de moda y cientos de años después Latinoamérica sigue traduciendo el modelo.
Que nadie se sienta mal pues los españoles tiempo atrás adoptaban nombres germánicos porque daba cierto realce social. Ligados a la entrada en la península de los visigodos que rápidamente constituyeron parte de la clase dominante. La superficialidad siempre existió.
Los pueblos celtas y germánicos señalaron en sus nombres las virtudes relacionadas con el mérito guerrero y extendieron este tipo de nombres por Europa durante las invasiones bárbaras del siglo V.
A los pocos años de vida mi querida tía Graciela me apodo como no podía ser de otra manera Titi. Algo que no sobrevivió por mucho tiempo. Mama Consuelo se aterraba que sobreviviera tal apodo, todavía lo recuerda.
En el Secundario mis compañeros y amigos me reconocían como Calvin por ser portador de un pantalón de la marca en cuestión. Esto prevaleció durante mi adolescencia y lo adopte a regañadientes para luego con los años convertirse en mi denominación en el pueblo.
El apodo es aplicado a una persona, sobre todo en los pueblos que se trasmite inclusive entre generaciones. A diferencia del sobrenombre que es un nombre calificativo que se añade al nombre de la persona. Bien podría haber sido Leandro “el cabezón”.

Algunos maestros nunca supieron llamarme por mi verdadero nombre y me decían coincidentemente Leonardo, o su diminutivo Leo. Sospecho que hasta con cierta malicia se habrían complotado para borrar mi identidad que nunca debió cambiar de Lucas a Leandro.
Ya de mas grande alguien me dijo Lean y me gusto como sonaba pero poco apoco el nombre Leandro empezó a ganar terreno. Ya en la actualidad producto de mi edad y por la formalidad del trabajo anunciarme con mi apellido parece cobrar fuerza definitivamente.
Nunca tuve un alias, esto equivale en latín a por otro nombre. Se antepone al sobrenombre con el que se es conocido. Lo que podría ser para satisfacción de algún profe del secundario “Lucas” el “Leo”.
Y por ahora creo no será necesario un seudónimo que para aclarar es el nombre empleado en lugar del verdadero para ocultar la identidad.
Ese soy, un tal Leandro Rubén que vivió en Indio Rico pero ahora desanda su historia por Tandil. Si este momento fuese la Edad Media, no solo que no tendría un blog, mas que todo por la ausencia de electricidad, bien sabido es que las computadoras ya existian... sino que usaría únicamente el nombre de pila y debería adoptar una indicación relativa al lugar donde vivo, al trabajo que realizo, o a cualquier otro rasgo característico. No me imagino como Leandro de Tandil, por suerte adopte el apellido de mi papa siendo ya la sexta (exagerando tal vez) generacion criolla.
Mi nombre: Leandro, una breve salida de aire que combinan con las cuerdas y surge un significado con tonalidades según quien lo escuche. Un acto simple que revela recuerdos, para otros la nada, para pocos silencios, para algunos desconozco. ¿Pensaste que provoca tu nombre en algunas personas?
Antonio Machado puso la voz de alerta en mis pupilas con dicha frase:
“dicen que el hombre no es hombre, mientras que no oye su nombre, de labios de una mujer. Puede ser.”
Pues digo: Que daría por volver a escuchar de tus labios mi nombre. ¿Podrá ser?

jueves, 25 de junio de 2009

El Perro

Esta es una simple historia sin comienzo ni final. He sentido la sensación de tener que expresarlo. Fui testigo de cómo un ser expresaba inocencia y extasío ante la novedad.
Se trata de un perro. No me conoce, parece que nuestro encuentro fue fortuito.
El, parece macho, tiene un pelo largo marrón, con collar blanco. De cuerpo bien proporcionado, los ojos pequeños y las orejas altas y plegadas. La cola larga y peluda, quiero decir con esto que era un perro estupendo.
Era ya una noche serena de otoño completamente estrellada. Escuchaba música y viajando a mi casa pretendía relajarme después de un día de trabajo. Y lo vi.
Ahí estaba sentado esplendido, con su mirada fija en algo que lo abstraía.
Habían pasado ya varios días de unos trabajos de remodelación de la vía de acceso que tomo todos lo días. Nuevos carteles, asfalto bien oscuro, semáforo intermitente para ingresar en ella, líneas refractarias. Trabajaron rápido y ruidosamente pero todo quedo perfecto.
Y por allí circulaba esa noche e imprevistamente me lo encontré. Fueron centésima de segundos en que lo vi. El no me registro pero su momento me impacto. Quedó en mi retina y circundó mi cerebro por varias horas.
Como cuento, apoyado en sus patas traseras luciendo su cuello impecablemente blanco y la mirada en alto. Atónito registraba la intermitencia del nuevo semáforo con su luz amarilla.
El solo. Sentado en el medio de una ruta ahora solitaria impactado, en la oscuridad interrumpida por el reflejo que daba en su cuerpo, que brillaba en sus ojos. Increíblemente el centelleo de la luz que lo cautivaba se repetía sin parar. Solo para el una función teatral única, un regalo, un recuerdo tal vez.
Su mirada era encendida sin duda misteriosa. Sentado en medio de la vía contraria mirando…pensé que disfrutando. Nada importaba, el parecía complacer un sentimiento guardado. La noche solitaria y calma lo cobijaba. Era el y sus pensamientos. Yo fui testigo y me sentí afectado.
El con su figura extraordinaria, desafiante e inocente ante la novedad lumínica se dejaba trasmutar y recorrer vaya a saber que recuerdos. Pasaban los minutos para el y nada importaba.
Algunas otras noches volví a pasar con la esperanza de verlo. Ya no estaba ahí. Y cada noche paso y espero verlo y sigo, pero quedo.

lunes, 1 de junio de 2009

Prejuicios

Los rayos no dan tregua, recorren cada piedra, cada pared y traspiran, reflejan más rayos. El verano en la sierra esta muy fuerte y en la piel se siente con agobio. Ya para las horas en que me dispongo a caminar el sol se esconde entre los edificios.
La gente arremete en sus incursiones aprovechando que el aire se refresca algo, esquiva cada resto de luz en la vereda.
El pueblo casi ciudad crece, es mi primera impresión. Hace un tiempo quizás una década el ritmo parecía diferente, no estoy seguro. Al menos los autos eran menos, los comercios y las mesas de bar en la vereda eran escasos. Se desarrollaban veranos apacibles. La menor población y vacaciones prolongadas de algunos en la costa vaciaba las calles empedradas.
El sol radiante intenta atrapar los transeúntes que afloran en las sombras. Se escuchan, los labios se mueven, las conversaciones son paralelas, los temas diferentes se superponen. Nadie escucha, todos hablan.
Avanzo sobre la vereda, dudo sobre las baldosas flojas. Cada mucho atravieso grupos que se han parado a verse, se conocen, no se miran a los ojos.
Cada cual viste igual a su par, ejércitos de diferentes batallones.
El pueblo que crece a ciudad, sin interrupciones, sufre otro día de alta temperatura. Cuesta que se formen las tormentas, este verano propone el calor de tal manera que se siente más intenso en el centro comercial, los edificios auspician de reparo y la isla de calor agobia a los transeúntes.
El Sol baja y la gente arremete en sus incursiones consumistas aprovechando el aire fresco del atardecer. Las figuras humanas comienzan a botar allí donde ya hay sombra y se las ingenian para avanzar si ser derramados por los haces solares. Hace un tiempo, diez años quizás, las imágenes en el centro eran casi diferentes para el observador.
Un bocinazo histérico me recuerda que ya nada es apacible.
Tiempo atrás las cosas eran parecidas. Así las veredas contenían grupos de adolescentes que practicaban conversaciones simultáneas y superpuestas. Diálogos coloreados con insultos amistosos antaño ahora son condimentados con aparatos telefónicos.
Hay detrás de todo esto un sentimiento reiterado de exposición propio de los jóvenes, finalmente igual que siempre.
Con una óptica mas alejada de ese cuadro percibo ahora entonces las similitudes de ahora y antes. Así también descubro señales de cambio, caminando me encontré con pinceladas que me denuncian que el tiempo transcurrido es suficiente para las transformaciones del pueblo.
Avance por la vereda siguiendo a quienes esquivan el sol impiadoso y me encontré con un grupo de jóvenes que me extrajeron de mis distracciones. Ellos, tal vez concientes de lo que provocan, danzaban sin música elaborando pasos que requieren una destreza circense.
Al baile lo llaman Hip Hop según investigue al consultar a un Abuelo que miraba atentamente sentado a la sombra de un tilo, insistiendo el entendido que desistiera de utilizar la J por la H. “Es importado como lo fue en su momento otras danzas…” comento queriéndome tranquilizar.
“Pero este desafía las leyes naturales y sociales…” aventure gesticulando solo con mi mirada perpleja. Lo natural por girar al ritmo con la cabeza donde van los pies desafiando la Gravedad, y finalmente lo social porque no puedo imaginar de qué manera se danza y se dialoga al mismo tiempo como se podría con otros bailes.
Propio de estos tiempos el jaleo, concluyo para mis adentros, surge a consecuencia de un mejorado rendimiento de los desodorantes corporales, pienso que el Odorono de entonces no hubiera soportado tal exigencia y los aromas hubiesen sido definitivos en el éxito de tamaña empresa.
Sin salir de mi sorpresa y dando gracias a Dios de que pertenezco a la generación que bailaba al ritmo de los Loco Mía, avance.
Sin tregua otro grupo en dirección contraria me rodea, solo es un grupo de adolescentes que comulga con un estilo donde se privilegia la imagen. Nada nuevo pensé para escapar de la ideas fóbicas.
¿Acaso todos no hacemos lo mismo? Bueno, para ser sincero siento que estos niños ponen en juego la demarcación del límite del soportable setentoso que contiene mi ADN y abusando de tal renovación apuestan a un cambio estilista enfático.
Este mundo se rige con un acento pronunciado en la imagen, lo hacen las flores en el desierto apenas cae la única y breve lluvia, las aves con sus plumas coloridas se aseguran la procreación.
Pese a estar prevenido por los medios de la existencia de tribus urbana no esperaba que este pueblo ya los germinara. Así es que desafiando una visión libre con un frondoso flequillo multicolor, estos mozos se aventuran en colores suaves y estridentes repitiendo la formula.
Estos adolescentes adolecen como antaño y reconozcamos ciertas similitudes entre el actual jeans chupin alejado de la cadera y el jeans nevado amorfo de quince años atrás. Tremebundos ambos por si es necesario aclararlo.
Otros productos que han evolucionado en su diseño también lo han hecho en su uso. Me refiero al teléfono móvil. Caminando por este pueblo recuerdo que no era usual ver en la la cara de la gente a estos aparatos, tal vez no daba modificar un acto intimo para convertirlo completamente en un episodio expresamente publico.
Mas hoy pasa a ser un órgano, en este caso externo, del cuerpo humano. Un puente que no nos permite incomunicarnos con quien queremos relacionarnos o no. Las contradicciones lo están por aquí también, aventuro a creer que si el mensaje es de medio pelo porque no utilizar el papel circunspecto entre el imán y la puerta de la heladera. Ahora si la declaración reviste sustancia porque no desembarcarlo en una mesa de café sin mas limites que el aroma de la infusión.
Hay un grupo de consumidores de teléfonos, desafiando la idea original, que usan tal aparato presuntuoso, si me permiten agregar, para aislarse por completo al colocarse los auriculares para escuchar algo.
El pueblo cambia y camino por sus veredas escapando al calor. En el bar Firpo se reflota la idea alocada del canal hídrico que conecta la estación de trenes con el lago, emulando a las vías de Venecia publicado en algún medio digital, la idea era que los recién llegados en luna miel recorrieran el romántico acueducto. La polémica provoca sonrisas y en los desprevenidos sorpresa.
Sigo, el tiempo me sobra y busco en las vidrieras objetos que no necesito.
Hace unos meses apareció por aquí una tienda que responde a la movida de las transformaciones globales. Esta tienda vende productos del Oriente. Para envidia de Marco Polo, a la vuelta de la esquina, y en el se puede encontrar esferas musicales, figuras abstractas, telas, dragones y adornos típicos. Sabiendo de tal existencia me acerque al lugar para descubrir algún objeto nuevo.
Me allegue al vidrio para iniciar la exploración visual y la sorpresa fue tal que sentí la necesidad de alejarme inmediatamente. Ya nada es lo que es, había un sinnúmero de ángeles con alas pomposas bellísimas pero más propio de una santería judeo cristiana y no de un shop que adhiere a Confucio, al Hinduismo o a cualquier filosofía propia del Asia.
Este mundo anuncio cambios pese a que algunos ya sean de vieja data e inclusive con tonalidades próximas al fracaso. El desprevenido lo vive como algo nuevo a incorporar a las retinas sin más. Creyéndolo simpático adhiere al berretismo generalizado.
El desconfiado ve lo mismo y se previene, no adhiere, nunca se relajara y hasta pierda días de vida por tal postura infeliz.
Descuidadamente me tente y no supe filtrar cierto prejuicio. Es que nos cuesta Dejar Ser al Otro, invariablemente nos auto autorizamos a juzgar. Y no es un acto inocente. Conforme pasan los años nos recibimos de Verdugos implacables haciendo caso omiso a las despreocupaciones que gobernaban nuestros actos infantes.
La aprobación del prójimo pareciera esencial cuando olvidamos lo verdaderamente importante. Y con ello se pone en riesgo perder demasiado.
Todo es como antes, se busca incansablemente una renovación, incluso recorriendo el camino ya descartado. Cuenta la Ilusión que con su pureza nos salpica de esperanzas.

sábado, 28 de febrero de 2009

Explendidamente Cortazar

EL FUTURO
Y se muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.

martes, 20 de enero de 2009

Olvidos

Algunas personas mientras viven perfeccionan un modo de ser que se asocia a la falta de memoria. Así es que de pequeños tienen la incapacidad de hallar cosas que ellos mismos han visto ubicadas en determinado lugar.
Ya de grandes suelen olvidar el lugar en donde dejan los objetos inclusive los que no son importantes.
La pérdida de memoria se asocia a la reducción en número y complejidad de las dentritas. Estas son ramas de las neuronas que, a través de la sinapsis, reciben y procesan la información de otras células nerviosas. Esto sucede por una sencilla razón: falta de uso. Activar el cerebro es la solución escapando de la rutina, elaborarle “trampas” que modifiquen movimientos automáticos que repetimos cada día.
Los olvidos son hechos que mortifican, sobre todo si además se esta expuesto al observador, que a veces sin siquiera ser victima, con algún gesto nos desaprueba.
Una vez recurriendo a una fuente de ilustración como lo es el reverso en los tacos de los almanaques leí y comprendí el porque del dilema:
“El arte de recordar se asocia con el arte de observar. Fulano 2774 A. C. o contemporáneo, ya no me acuerdo. Pero que sabio che.
Hay personas que no solo olvidan los objetos sino también las personas. Entiéndase nombres, fechas de cumpleaños, rostros que se hacen desconocidos. Esto ya se convierte en un grave problema.
Sean objetos o sean personas estos olvidos llegaron para quedarse. Se debe aprender a convivir con las distracciones y con la desaprobación social por tal descuido.
Esto último me entusiasma por tomar partido por esta porción de la población desfavorecida. Y los excuso con el mismo entusiasmo que excuso a aquellas personas que sufren debilidades en otros terrenos.
Así como no es noble exigir que todos sepan mejorar la jugada de gol de Diego en el 86 a los belgas, o exhortar desafiar y oscurecer la obra de Juan Alberdi también debería ser inapropiado instar a recordar el rostro de la sobrina de un vecino.
Esto no es un capricho: nuestro cuerpo genera oxitocina que parece cumplir un papel importante a la hora de identificar a las personas: su función es reforzar las redes neuronales del cerebro implicadas en distintos disfrutes y la memoria social.
Ya inmerso en la investigación del tema descubro que los olvidos incluyen en realidad temas de difícil resolución. Nuestro cerebro sabiamente lo engloba como olvidos y así nos encontramos con Olvidos que en realidad no lo son y al aflorar laceran.
El pedido de disculpas retrasado,
La visita al medico para ver como nos encontramos,
El trabajo irresuelto en el hogar,
El trabajo demorado en nuestro empleo,
La metida de pata con algún conocido,
El no de una chica que nos gusta,
El helado en el frezzer,
La broma pesada en la adolescencia.

Todo tiene algo en común. Cada hecho nos recorre íntima e intermitentemente el cerebro por días y años. Lo recordamos imprevistamente o concientemente para que ellos nos mortifique por enésima vez.
El ser humano esta codificado en su cimiento de tal manera que no se permite el Olvido, solo se distrae para hacer llevadera las irresoluciones.
Y como todo recuerdo tiene un dejo de tristeza, entonces para que rebroten menos bochornos, sentimientos y desconsuelos la lista se engrosa sabiamente en el Olvido.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Soñar despierto

La reposición de la historia mas reiterada en su mente daba comienzo sin anuncios. Giro hacia un costado aferrado a la almohada, los dedos se estremecieron. Sabia del final del sueño y angustiado busco la salida. Se despertó decididamente, le pareció soñar imágenes repetidas, inquietantes.
Tenía sed y fue en búsqueda de una solución a oscuras. Tomado de la puerta de la heladera su cuerpo tomo color con la luz del artefacto. Empino sobre su boca el recipiente de agua y no pudo evitar que el sueño recorriera su mente aun despierto.
Las imágenes venían del fondo de la jarra: …la gente que llegaba y el lugar tomaba ritmo. Los grupos de conocidos se armaban. El verano prometía mucho sol y la playa se coloreaba todas las mañanas.
Esa tarde el viento empezó a soplar bien fuerte de alta mar. Los nubarrones eran paridos en el horizonte y decididamente buscaban en dirección a tierra en forma desordenada y finalmente cerrando filas. Los últimos grupos que soportaban el viento fresco poco a poco se desarmaban en búsqueda de refugio.
El viento recorría a vuelo rasante por sobre la espuma salina recolectando los ecos de historias de lo profundo del mar.
Se acercaba a la playa a una gran velocidad, para rozar el agua que descansaba en la arena, el viento conocía de su complexión esa mañana. Advertía de su fragancia, de su frescura y no quería pasar desapercibido.
En plena madrugada los primeros rayos alertaron de la tormenta. Se pudo observar como el mar se desnudaba con la intensa electricidad. El viento que ahora jugaba antes intentaba escapar de las olas, que como trampas fatales cerraban su único paso uniéndose y así evitar la huida.
Se adentro a la playa y la sintió fría y húmeda. Todavía la somnolencia lo gobernaba, repaso nuevamente lo sucedido.

La puerta de la heladera libre de la mano se cerró y el ambiente nuevamente quedo a oscuras. El con el recipiente aferrado, aturdido y atormentado busco descanso en la silla próxima. La mirada en la oscuridad repasaba:
…la breve charla alcanzo para saber quien era. Superando las barreras se dejo llevar por la espontaneidad del encuentro. Sorprendida por la interrupción lo miro, tal vez por primera vez, y en segundos largos comenzaron el dialogo. Conciso pero fluido como viejos conocidos. Sus ojos parecían brillar más aun, su corazón latía tan fuerte que tapaba las demás sonidos. La emoción lo desbordaba y toda su piel se estremecía. Fueron varios minutos para saber su nombre y para cruzar generalidades que pretendían ocultar la vibración del encuentro programado desde hace tanto tiempo vaya a saber por quien.
Decidido como su intermisión fue su dispersión. Pronto ella lo perdió de vista y a sabiendas que el tiempo daría otra oportunidad se fue a descansar.

La noche esta plena y la visión se adentra en la oscuridad divisando los objetos. Han pasado años y años y el vuelve a recordar las imágenes sin color: …Avanzo caminando hacia el agua. De pronto el silbido cobarde del viento lo previno. Este escapaba anunciando el poderoso rayo que logro inmovilizar a la tarde, una luz que cegaba, que fulminaba esa clara penumbra vespertina. El mar, en un gris plomo, que se había adueñado de la playa pudo ver por un instante como la tormenta lejana lo pretendía doblegar.
El mar se incomodo sin perder su talle suntuoso, la tormenta lo enajena. Ella sola era capaz de limitar su poder, ese que derrumbaba el ánimo de marineros, la misma prepotencia que talla el perfil de la costa, y eso lo obnubilaba, lo transmuta a una entidad insigne.
Ignorando tal lid se vio avanzando, acercándose a la arena más húmeda, los dedos descalzos pretendieron un dibujo en una línea de sal que demarcaba un gesto iracundo marino de la noche in tempestuosa. Salió a caminar sin saber para donde, y al encontrarse con la playa vacía pues sintio que ya era una buena idea recorrerla. Así es que pronto el agua fresca le rodeo los tobillos y las manos buscaron en el fondo de los bolsillos del abrigo pretendiendo equilibrar la temperatura.
Alejo su vista por detrás de las pequeñas crestas que rompían en lo profundo queriendo buscar la imagen de algún misterio del mar. Encontrar con alguna alimaña náutica que lo desafiara.
De pronto sus ojos percibieron desde el rabillo que una silueta solitaria caminaba alejándose. Su atención fue total cuando al girar para corroborar tal apreciación descubrió que ella había elegido lo mismo. La soledad de semejante escenario era cautivante.
Con más dudas que por la noche su mente se debatía entre quedarse mirándola o seguir sus pasos. Esforzándose para superar la introversión enajenado por el Destino se movió tras ella sin saber que hacer. Ella varios metros adelante se freno en unas piedras que emergían entre la arena y el agua para apreciar la tormenta. Avanzo aun mas hasta alcanzarla, ahí estaba, bella, única, tan especial. Su pelo suelto se dejaba caer desordenado sobre su rostro en un balanceo sensual.
Se miraron y ensayaron una charla desordenada a sabiendas de lo que realmente sus miradas expresaban. Eran sentimientos fuertes que cincelaban, grababan como el orfebre en una pieza única. Las palabras solo eran la viruta que ya en el piso nadie recuerda.
Tampoco importaban las dificultades, las fuerzas del Destino las desdibujaban y solo se avizoraban como suaves ahogos que no impedían. La conexión era visual, intensa e irrepetible, nublaba la razón.
Juntos decidieron avanzar por la playa para caminar, escenario vacío que contemplaban sus insignificantes materias. Pero tanto el mar como la tormenta por unos minutos dejaron de lado sus camorras. Contemplaban la energía mas pura que provoca el encuentro, seres que sintiéndose separados por años, por siglos ahora gozaban del encuentro.
Ya el viento comprendiendo apelo a la tranquilidad convirtiéndose a brisa. Buscando cobijo tras las olas que rompen, percibiendo el momento.
No había contacto físico, ya vendría, solo era estar y saborear el instante. La paciencia era el secreto. Décadas separados por la vida y por la muerte. Poco a poco se recordaban y se adivinaban gestos, reacciones y olores como sacudiendo la amnesia que nubla el pasado.
La sucesión de palabras discurría entre los tonos alegres e íntimos. Se percibía renovación y el más profundo de los sentimientos. Así avanzaban hacia el saliente sin hoja de ruta, tan solo la compañía deseada, desnudos en alma parecían elevarse en sus silencios, entrelazados con sus miradas sin importar el tiempo ni el viento.
El Destino concluyo su obra sellando por enésima vez el viejo compromiso. Rubricado con palabras y miradas que el viento soplo hacia el agua y ya nadie conserva.
Besos y promesas en ese orden llegaron. El encuentro efímero se completo con otras conversaciones más y con ello basto para renovar y confirmar una historia llena de ausencias.
Reiterada en su estilo y con final cerrado esta crónica de lo que nunca fue no parece tener fecha de vencimiento en el mundo de los sueños.
Las sensaciones del cuerpo deseado fueron guardadas para las horas de soledad. Cada imagen y cada tono de voz se convirtieron en compañeros de las tardes de sol o lluvia. Espesas y lentas tardes de desolación.
La ventana por la cual se extrañaban estaba impregnada de pequeños vestigios de caricias ya frías. El viento desde afuera traía mensajes deslucidos que no podían atravesar el vidrio.
Apelando a la memoria visual inicio el recorrido de vuelta al dormitorio. El cansancio reclamaba, ya todo estaba ordenado. No más sueños por hoy, no más angustia pero tampoco olvido. La cinta perversamente se rebobinaba y la tecla de inicio quedaba celosa al menor roce inclusive del viento.

viernes, 12 de diciembre de 2008

El trabajo es Salud

Mucho se habla sobre el esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza, poetas, filósofos, políticos y demás lo definen desde su óptica. Osados e inquietantes algunos hablan de cierta evolución de un estado primitivo de esclavitud a uno más humano (?) de asalariado. Lo cierto que el trabajo como posibilidad es algo difícil de encontrar en países como el nuestro, los latinoamericanos.
Sea por ser un individuo que no pudo terminar con el nivel primario por las causas de siempre o porque Ud. es un perfecto profesional universitario pues no tiene chances.
Las motivos en la juventud varían para unos entre la lógica falta de formación, o porque es soltero y ello denuncia cierto desorden, porque es casado y ya el trabajo no será lo mas importante, o por la falta de experiencia laboral por ser una persona que solo estudio y no trabajo paralelamente.
O bien más preocupante aun por no ser conocido por alguna persona que tenga directa relación o compromiso con quien genera la posibilidad.
Sin embargo, como entrevistador de personas que quieren trabajar noto con gracia que nunca la persona llega a tal grado de perfección como cuando llena un impreso de solicitud laboral.
De esa manera se aclara con dudoso criterio de los amplios conocimientos en el manejo de computación. ¿Que representa esa aclaración? Parece que estamos a punto de conocer á un experto en sistemas. ¿Tal vez esta exagerando en su capacidad de controlar programas de Windows?
Y cuando leemos que es un experto dominador de nivel medio de Ingles ¿Y cuando tiene conocimientos básicos de Italiano? Esto significa que podrá comunicarse locuazmente con alguien en esos términos y sin embargo puede que escriba Daniel con Ñ.
En países del tercer mundo como el nuestro todo vale para no perder la posibilidad, única tal vez, de acceder a un trabajo formal. Y con ello la excusa acredita cualquier método.
La ansiedad que provoca esta necesidad pone en juego nuestra salud. He visto gente que aprecio que sufre a consecuencia mal humor, gastritis, insomnio, depresión, angustia o lo peor un cóctel provocándole algún tipo de crisis. Pero que esto no quede como un concepto más: crisis es conflicto, es bronca, es remordimiento.
Como profesor me he encontrado con lo más terrible. Dialogando con alumnos descubrí que ellos creen conveniente no validar el sistema educativo. Pues ha dejado de ser garantía de ascenso social. Un beneficio que se había obtenido en nuestra sociedad y que revalorizaba la educación gratuita que tanto cuesta sostener.
La única esperanza parece agotada ¿y que les queda? Desesperanzados ven que sus padres recorrieron el camino sugerido a cambio de nada. La tecnificación y las crisis recurrentes de ineficaces políticos vacían los nichos laborales y queda solo para algunos acceder a la ayuda miserable del estado.
Deberíamos tener cuidado cuando se nos escapa que porque acceden a tal sistema de subvención eligen no trabajar. Porque justamente esta población activa no tiene otra que la informalidad laboral y las condiciones negativas que trae aparejada. Las opciones son áridas.
Desde la tranquilidad económica el prójimo critica por la vagancia elegida cuando solo logran cosas porque la mesa esta servida de antemano y solo resta sentarse a gozar.
Y a no ser que quien se postula no haya recorrido el sacrificado camino del estudio cosechando excelentes notas de tal manera de llamar la atención parece que los parámetros definitorios no se controlan.
Imaginar este panorama regado por la moda de la afirmación vitalista, el vivir en el presente, el circular por el carril rápido, atributos de la cultura que nos agobia por los medios de comunicación garantiza un circulo vicioso incontrolable. Esto fascina a los jóvenes y oscurece la búsqueda de sus raíces y lo peor suele estropear la oportunidad laboral lograda.
Parece que tal contexto se ha globalizado en esta región y la exclusión agrieta nuestras sociedades, se nos naturaliza la alternativa de posponer los proyectos como personas y con ello se rifa el futuro personal.
Lejos de querer dejar un sentimiento negativo vuelvo a recordar con una sonrisa los intentos de querer impactar pero sin que sea escandalosamente visible con los datos que publicamos en nuestro Currículum. La frescura se descubre en algunos datos que podrían ser ilustrativos en el desvelo por la aprobación y la picardía abre juego.

martes, 2 de diciembre de 2008

Todo pasa

Me siento a escribir sin tener claro hacia adonde voy con estas palabras. Tengo en mis circuitos una pregunta:
¿Qué es el tiempo? Rápidamente rememoro las charlas de mate y viene a mi mente palabras y comentarios de incertidumbre pues todos nos sorprendemos con la velocidad de las horas de cada día.
Así asistimos el que mas y el que menos sorprendidos como el día no alcanza, el fin de semana que pronto llega y los aniversarios que se pueden festejar nos pesan por diferentes embrollos personales.
Por propias limitaciones intelectuales y por respeto a Uds. no voy a adentrarme en definiciones de lo que significa el tiempo. Solo eso que pasa rápido y pareciera que es cada vez más.
En mis charlas con los que peinan canas encuentro las mismas miradas de incapacidad de resolución por frenar la crueldad del reloj. Abatidos rememoran algunas anécdotas nostalgiosas, o quedan pausados con la mirada en la nada mientras coinciden que rápido fue todo.
Debería prevenirme que la búsqueda de respuestas parece ya perdida y caigo entonces en la descripción de tal obsesión humana. Y hasta creo estar recorriendo el mismo camino de quienes no saben como ha sido todo tan rápido. Eso me agita y mi alma me exige una reacción. Pero como ola que pretende escapar del mar inexorablemente reconozco el destino final y me dispongo a otras salidas.
En un esfuerzo les sintetizo que esto es ancestral y cada civilización se las ingenio no solo para medirlo sino para dividirlo.
El Sol y la Luna establecieron con sus movimientos aparentes los puntos de referencia para medir. Al comprobar que el sol no siempre salía por el mismo lugar, por medio de estacas (gnomon), se determinaron 365 posiciones diferentes.
Ya era una obsesión hace siglos y así hoy observamos atónitos al Stonehenge, maravilloso. Recordamos al babilónico Naburiano con su medición exacta del año. Y mas acá los relojes de agua egipcios para medir en la noche y en nuestros 80 el espantoso reloj calculadora de muñeca.
El maestro Dolina en una genialidad habla del tiempo como una gran Murga que hechiza a su paso a quienes la oyen, de la cual no hay modo de escaparle, mientras desafía toda sensatez y asegura la originalidad de cada canto.
Algunos intelectuales recurren a la figura de un río para ensayar una explicación diciendo que el tiempo es agua que corre, que no se repite cada hecho. Estos son llevados aguas abajo.
El río compuesto de tiempo y agua, y en el nos perdemos junto a otros rostros.
Como testigos en la orilla vemos pues como las horas, momentos, situaciones van flotando e inmediatamente arrastrados para perderse. No hay manera de interceder.
Ahora me pregunto ¿que hace que, cuando mas jóvenes, el vértigo que provoca esta aceleración temporal no se presentaba? ¿Como es que adolescente tiempo atrás, los días alcanzaban para muchas cosas, que cada estación era aprovechada al máximo? ¿Como es que ahora nuestro tiempo se cocina a fuego fuerte en el brasero de alguna deidad maleva? Con cierta lógica pampeana aguas arriba la corriente es más permisiva y adolece de fuerza erosiva.
Inmediatamente anunciamos que el acceso al mercado laboral nos ingresa a la vorágine que nos fosiliza. Las responsabilidades reales o inventadas por nuestra psiquis nos provoca la aceleración constante. La adultez nos conduce a modificar una impronta de la Existencia que es su simplicidad.
En la ensaladera además como ingredientes se sazonan los dolores de cabeza de alguna complicación o contrariedad de variada data. Todo nos transporta a sentir que los minutos en juego no son suficientes. E inclusive nos adelantamos en el tiempo y ocupamos los minutos en pensar lo que viene.
Alguien dice…El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente.
Apelando a la creatividad me animo a sugerir planes de acción para aquellos náufragos que son batallados por la crueldad de las horas agotadas.
Receta para frenar el tiempo: Hacernos de un intervalo para nosotros y desde ese espacio generar actividades de distensión mental.
Varias porciones del día. O sea algo de tiempo al espejo, calculemos que serian cinco, más un poco a la televisión, y sumo 15 más, alguna cola de pagos evitémosla, y tendremos 15 extras (paguemos otro día).
Y 10 más a alguna actividad que Uds. creen posible. Ya tenemos una espacio, si se quiere una vez por semana, ahora si: hagamos algo que hacíamos y que ya no.
Si el día es soleado caminar seria una opción, si llueve cocinar unos churros para alguien que queremos, si es de noche contemplar las estrellas en compañía de alguien. En fin disfrutemos de esos minutos con música, con juegos, con caricias, con charlas con silencios, con una lectura. Tal vez esto no resuelve los dolores grandes pero distiende tan solo por esta vez.
Confieso que por no tener algunos amigos mas cerca de lo que quisiera me tomo un descanso caminando o lo que creo mejor mirar las estrellas.
En el avistaje nocturno redescubro nuestra insignificancia, la verdadera majestuosidad de la Naturaleza. Pese a que solo mi vista rescata una fracción de la gran cantidad de estrellas trato de imaginar las millones que no, pues es sabido que hay más que granos de arenas en este planeta y esto no es una metáfora.
Me sorprende la dinámica de la visión y recuerdo algunos nombres, muy pocos de los cuerpos brillantes. Pero lo que me extasía es el saber que estoy mirando el Pasado.
Para el desprevenido lector le resumo contándole que la distancia en el Cosmo es medida en años luz.

Un año luz es = a diez billones de km.

Y es de tal magnitud la distancia entre este simple observador y los cuerpos cósmicos que la luz que vemos hoy partió de la estrella cuando no había humanos en la Tierra. Hay quasars tan remotos (ocho a diez mil mill. de años luz) que hoy vemos su brillo pese a que el mismo partió cuando no se había formado la Vía Láctea que habitamos.
Es así, si miramos hacia arriba vemos el Pasado. Y si bien soy un incansable revisor de lo andado no solo mirando estrellas hago el esfuerzo por no perder el control de mí tiempo.
Así trato cuando recuerdo de no dar por finalizado el día cuando volvemos cansados a nuestra casa. De que Diciembre no sea un mes intrascendente y así me propongo generar acciones simples en momentos que creemos que ya esta todo terminado. Así compartir con alguien o en soledad y que me permita salir de la dinámica que nos atosiga la rutina.
La reflexión le cabe a quienes gozan de claridad y la literatura esta inundada de revelaciones pertinentes. Por mi el epílogo será mas previsibles y apuesto por el rescate de momentos en donde nos acercamos a alguien para compartir la correntada del río, antes que el remolino nos separe a la turbulencia de los recuerdos donde los rostros se confunden con los últimos brillos.
El Río parece pero no es tan corto si sabemos disfrutar cada vertiente, cada giro. Pues como la Murga que no repite el canto el torrente no repite su brío.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Adelanto Orientador Enciclopedico de la Biologia Perversa

En este breve compilado reúno una serie de elementos bióticos que conforman nuestro medio en una descripción lejos de ser detallada. Todos poseen como característica el ser una entidad que en plena evolución tienen una tendencia, porque no genética, a complicar la vida del humano promedio.
Parado sobre el reconocimiento académico del que gozo es que me tomo la atribución de aleccionar a la masa ignorante.
Sí!, a Ud. desorientado lector. Que cree que porque alguna vez leyó un capitulo del “Lo se todo” cree estar preparado para ser independiente y formar una familia como Dios manda.
Generaciones enteras perdidas en la vanidad…
El informe, por denominarlo humildemente, previene sobre esos animalitos. Así lo denominaria aquel observador inocente.
Bicharracos, digo envalentonado sobre mis títulos, que gozan de la popularidad o de la indiferencia otorgada por todo tipo de homo que camino este planeta.
Organismos que llevan adelante desde su pueril vida complejos y anudados complots a la raza humana benefactora. Desde recónditos rincones, cobijados por la despreocupación, o lo que es peor por la notoriedad que le otorga la leyenda. Estos objetos de estudio representan un sinnúmero de características por lo menos improcedentes para la convivencia.
Es así que sin más paso a desarrollar los primeros esbozos de lo que sin duda será uno de los pilares de la biología neomedieval. Horas, tal vez minutos de trabajo fue la consecuencia que provoco el haberme topado con una serie de casos testigos, algunos mal llamados domésticos queriendo erigirlos a la categoría del espécimen femenino del homo sapiens.
Ante la gran cantidad de ejemplos que arrastran este trabajo es que he ido seleccionando a uno por ambiente, con la clara intencionalidad de cuanto antes dejar de trabajar. Les adelanto que esto de divertido tiene poco. Si mucha exasperación.

El primero de ellos respetando no el orden alfabético sino el nivel de indignación que me provoca es el Gato. Este félido, diversificado en cuarenta especies, tiene como principal exponente al famoso gato de cocina.
Este animal ha encontrado la forma de ganarse la confianza del ser humano, para ser mas especifico con aquel que modifica los alimentos, y de esa manera convivir en la comodidad que le confiere tal asociación. Es así que automáticamente se convierte en victimario de un variado conjunto de personas que en mayor o en menor medida complementan el entorno íntimo del cocinero/a.
El que peor la pasa es sin duda el Novio Nuevo, en complicidad con el jefe de flia. recibe un variado numero de maltratos resumidos en mordeduras, comentarios inoportunos, caricias que se convierten en torturas, zarpazos, miradas lacerantes, y lo peor la combinación de los recursos citados. No hace falta aclarar a quien corresponde cada acción.
Es aconsejable focalizar todos los rencores adquiridos en uno solo de ellos que por una cuestión de criterio ya todos tenemos en mente; pero como las consecuencias han de ser imprevisibles centrémonos en el gato.
Conciente, el nuevo integrante, que un comentario como: “juira bicho e`mierda” para cualquiera de los dos contrincantes catapultaría las relaciones, mi sugerencia es en esos casos practicar certeros golpes imperceptibles por todos a excepción de la anatomía felina por debajo de la mesa.
Y sino algo, que a la vista de todos, puede provocar un cambio de roles que lo favorezca: pues se trata de llevar al regazo el gato y en ese movimiento buscar, inclusive con cierta crueldad, los músculos intercostales de la mascota y provocar un cierto pellizco que lo estremezca al punto de perder el control, de esa manera el gato responderá con un lógico y peligroso guantazo.
Consecuencia, mientras el animal reacciona arrepintiéndose porque se descubre su plan in manifiesto descubre que ya será tarde pues no puede desdecirse de su accionar improcedente. Un poco porque su lenguaje es incomprensible y mucho porque su malicia no le permite la menor retractación.
Es así, este animal siempre desde la clandestinidad que otorga el estar debajo de la mesa provoca una serie maniobras que desde la crueldad o la venganza tienen como receptor a aquel que menor lazo relacional tenga con quien le da de comer. Y si por alguna razón fuera descubierto por quien debe impartir justicia será aprobado con total impunidad inmediatamente bajo el comentario de: “ay…mira como juega”…
Otra posible victima puede ser aquel que creyendo que el felido no lo iba a traicionar decide que la castración del gato es una buena medida. Pues se entero el bicho y una nube negra perseguirá al autor intelectual de tal circuncisión. Reentiéndase caminatas por encima del auto con garras afiladas, perdidas incomprensible de facturas con rápido vencimiento.
Tengamos cuidado, escondido en ronroneos y demás actos de inocencia el gato de cocina se las trae. Están prevenidos…

Los ejemplos de organismos perversos a citar son numerosos. Pero voy a centrar la atención en los más sorprendentes. Uno de ellos es el Colibri, esta peligrosa ave americana, feroz en el dominio territorial. Voladores con tracción trasera, que no es poco, anda provocando suspiros en el observador común.
Un poco inducido por la insignificancia del tamaño del espécimen en cuestión, que es inversamente proporcional a su malicia y a su colorido, y mucho porque el desprevenido observador lo aprovecha como excusa para liberar cierta angustia por algún amor prohibido o por algún secreto que tortura su conciencia.
Lo cierto que el pajarraco habilidoso en las artes de la aeronavegación se anda haciendo el sota metiendo el naso en las flores mas bellas solo con la intención de ocultar su mas bajo instinto.
Las pruebas están al descubrir que el animal en cuestión, en el movimiento de supuesta succión, mira para ambos lados para confirmar que distrajo la atención de quienes lo descubren. Pues que hace uno si ve un colibrí: inmediatamente lo pierde de vista.
El ave provoca una intrépida huida que genera confusión pues se lo busca inmediatamente entre las flores. Aprovechando el minuto de caos da rienda suelta a su lascivia y aprovechando sus habilidades aéreas inmediatamente se dispone a espiar por las hendijas de alguna persiana y así poder captar alguna desnudez adolescente.
Más a mi favor resulta cuando se analiza la estadística de muertes prematuras de colibrí que resume semanalmente el INDEC. Los valores nos sorprenderán: 75% colisión al doblar en U, 20% desprendimiento de pico ante cierre de persiana, 5% peleas pasionales.
Los números gobiernan el mundo y los pensamientos pecaminosos la mente retorcida del colibrí. Señores!, Basta de poesía sobre el bicho, exijamos moralidad. Inclusive requiramos a la Naturaleza buen gusto. Bien es sabido que el pajarraco no tiene reparos en observar a las señoras entradas en años, que se diga una señorita de buen ir o buen venir vaya y pase, saquen número y hagan fila pero no con las que calzan arrugas. Cuanta hipocresía.


Hemos repasado el mundo domestico, el ambiente aéreo y me gustaría para ir terminando recordar una presencia malvada en el mundo de las inmundicias. Hablo sin más ni menos de la Vaca de San Antonio.
Se que mi reputación esta en juego al meterme con un bicho que trae suerte, se acobijo en la leyenda para sobrevivir de generación en generación. Pero lo extraeré cual tumor del saber popular con la crueldad con que dirime sus actos alimenticios.
Todo tenemos en el recuerdo un insecto caminando, inclusive hasta con cierta porfía por el contorno de nuestro cuerpo. Desafiando los límites de la ley de gravedad o las lindes del pudor de quien pone el cuerpo, capitulo aparte,…
El punto es que el bicho solo esta haciendo los movimientos lógicos que permiten la digestión de la ingesta de cien, 100, inocentes pulgones diarios que esta dispuesto a comer. ¡Los pulgones! ¡Bicho bueno si los hay!
El pulgón es un tipo bueno, junto con quien escribe intenta día a día eliminar de la faz de la tierra a la flor denominada Rosa. Planta y flor que provoca confusiones, heridas, nostalgias, dudas, gastos monetarios, recelos. Historias enteras de amor infructuosas solo porque la inconformidad femenina disparaba la ruptura ante la solo falta de tan ignominioso brote.
Un trozo de un ser viviente que ocultaba bajo su supuesto esplendor el sacrificio que había implicado renunciar a los besos de algún amor fugaz solo por respetar a la desagradecida en cuestión.
La culpa quiero decir es de aquellos primeros dibujantes que al ilustrar las conocidas historias de amor completaban sus insignes trabajos con floridos rellenos. A tal punto es mi verdad que nadie recuerda que camisa llevaba puesta la princesa y por ello las modas de ropa que van y vienen... ahora la flor quedo grabada en nuestra retina por siglo y siglos arrastrando los males que lleva aparejado.
Imaginen si es onerosa tal ofrenda hoy, pues lo que resultaría en la Europa gobernada por la peste negra. Y no ha de faltar aquella chillona que ha ultranza dirá a viva voz que la rosa y el amor van de la mano, no solo desconociendo la anatomía de uno y lo abstracto de otro sino también de lo generalizado de uno y lo aislado de lo otro.... ¿Señores y en las tribus nómades de los grandes desiertos ante la falta de tal vegetal estaban prohibidos de sentir las mariposas en el estomago? Bueno, he perdido la compostura retomare el camino del conocimiento.
Así pues los pulgones que saben de los secretos de la Naturaleza y no por estudiosos sino porque junto a los vendedores de artesanías acceden a una enorme cantidad de tiempo libre, son víctimas de tales insectos denominados místicamente vaca de San Antonio. Como si ya no tuviera suficiente trabajo el santo con el amor terrenal para encima cargar con la culpa de tal desgraciado carnicero.
Desconociendo que tal maquina feroz recorre nuestra piel con total seguridad, apelamos a su imagen pintoresca para tildarle cierta responsabilidad en los actos azarosos de la timba organizada.
Como si la ciencia probabilística tuviera algún tipo de conexión directa con tal organismo. Un despropósito si a ese pensamiento noble de reconocimiento y admiración lo asociamos a algún eructo imperceptible de nuestros delicados oídos provocado por la bestia que solo piensa en saciarse a pulgones.
Lo cierto que suerte-vaca de San Antonio están asociados por la ignorancia como desencadenantes de buenos aires. Es tal el grado de aprobación que en el cuerpo de testimonios recopilados el famoso etnólogo Manuel Rodera lo ha llegado a confundir con una Margarita. Flor que sí tiene directa relación con la suerte de los amores sin destino.
Y con cierta crueldad, reconozco, le han arrancado una por una sus extremidades al grito enardecido de: me quiere mucho, poquito, nada. Todavía tengo las palabras del insecto que siguen retumbando en mis oídos. Un capitulo espantoso que intentaremos olvidar…
Y así como mi raciocinio recorre los diferentes mundos en busca de reprobaciones y ensalzamientos, intentando dar por tierra mucha de las leyendas que el pueblo ignorante construyo. Es mi obligación como acreditado luchar contra tales molinos. Y como evitar entonces no estirar la mano de la ciencia para sacar del légamo a un ser que por siglos ha sido arrastrado al terreno de la difamación y la estigmatizacion.
Ya su nocturnidad le otorga un halo de misterio sin par, porque en ella se cobijan historias que desencadenan la fantasía cruel, se la asocia con expresiones de mundos diferentes inclusive desde la suposición de que gobernando su organismo se siembra el terror y la desolación en la humanidad. Un poco desconociendo que para ello que mejor que gobernar la mente de un republicano texano. Ni hablar si esos espíritus malévolos controlan la racionalidad de algún isleño europeo que alegando laboriosidad alcanzan las altas esferas.
Entonces para que meterse con un bicho que solo pretende comer, enamorar y descansar en paz.
Señores hablo del murciélago, en sus diferentes tamaños y hábitos alimenticios ha sido vilipendiado por su fealdad y por su falta de oportunismo para aparecer en escena.
Acaso el morar en los entretechos será prueba suficiente para morir bajo la crueldad certera propinada por la escoba de turno. La injusticia se cierne sobre este amigo volador de la Ciencia.


No quiero extender mi trabajo que naturalmente afecta a otros bichos más a tener desconfianza para no agotar la curiosidad de los respetables lectores cuando lean que el autor es quien escribe.
Pero si queda en el tintero hablar del tábano con quien firme un pacto de silencio infundado en el miedo que me provoca leer un sinnúmero de testimonio que al grito de:
- Ahhhhh, tábano y el órgano reproductor de tu madre!!
Dejan a las claras la intencionalidad de semejante volador, que a viaje rasante no evalúa riesgos ni consecuencias.
Sepan disculpar pero soldado que huye sirve para otra guerra. Si me tienta decir al menos que es un bicho que se convierte en la pesadilla de los amantes diurnos que se exponen al aire libre.
Amantes inocentes...porque aquel que ama de día es un buen tipo señoritas,…es mas como si tuviera algo que ver esta dispuesto a ser fiel, a sacarse una foto con toda la familia, a pasear a nuestras queridas madres e inclusive a prestarle la oreja y tal vez un consejo a vuestras amigas que tienen el corazón roto… El bravo es el de la noche queridas niñas, ese seduce, apasiona, engaña, enturbia las mentes inocentes. Provoca desvaríos, poesías, llantos, juramentos perjudiciales y renuncias desfavorables…
Otro animalejo a tener en cuenta es aquel que me indican el amigo Creparula: el Hipopótamo.
Al punto es de desconfiarle al Hipopótamo que siendo vegetariano pesa más de doscientos kilos…. ¿Quien le cree que anda de verduritas? A la desconfianza se le suma el cocodrilo, pues le tiene pánico. El reptil, que tiene la estima del público consumidor venida a menos, lo ve en la laguna y pese a su sediento interés por llegar clava talones y espera su momento. A sabiendas que la pelea esta perdida prefiere tomarse un trago largo de Granadina pura a tener que vérselas con tal marketinero nadador.
La Naturaleza de no ser por la intervención del hombre estaría condenada al fracaso, es menester de gente culta como quien escribe desandar por tal responsabilidad y desde la intimidad resolver el destino de todos Ustedes.
Sin más hasta la próxima.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Juegos con heridas

El bar se ve nuevo, los colores tierra hacen del ambiente un espacio calido. Las luces recién prendidas definen los rincones. Elegiste uno con vista a la vereda, donde la gente apurada vuelve y la que no apurada va.
El descanso te permite retomar lo que por la madrugada no se resuelve. Te sentís apocada por el presente. Esta cita a solas con tus sensaciones te tranquiliza, apenas algo. Mientras la danza de sentimientos, parecen tomar sentido, pues buscan, ordenan, resuelven al compás aunque las opciones que no son pocas no te completan..
Pedís un jarro de café y al rato el camarero deja tu pedido con elegancia mientras la música de Leila suena nítida:

Espere por mim, morena/Espere que eu chego já/O amor por você, morena...

El lago negro libera vapor. Su cuerpo oscuro te interesa, en el se reflejan haces de luces que provienen del ambiente y sonidos que reconoces. Lejos de ese ámbito tus pensamientos libres, nerviosos van y vienen sin saber hasta cuando.
La mesa elegida se convierte en una cárcel de las primeras reflexiones. El sector ya esta huérfano de los haces del sol de primavera. La tarde afuera esta calida y la gente anda con diferentes destinos.
Mientras tu cuerpo se distrae moviendo la cuchara. La haces girar sobre su eje y cada tanto golpeas en la cerámica, la oscuridad por momentos es total y de allí la infusión traspola al mundo pasado, son voces o una vieja imagen que inmediatamente se trepa por el vapor.
El ruido del metal y la cerámica cuando se encuentran te entretiene, tu mente angustiada espera que el café ya no queme. Te expones a las emanaciones que chocan con tu rostro, son aquellas propias criaturas que surgen.
Sola recorres con los dedos cada espacio de la mesa mientras que tu mirada atenta ignora tus manos, las imágenes interrumpen. La infusión caliente despide en su aroma esas manos que te acariciaron, embrujadas llegan a tus mejillas y con olor a café te rozan haciéndote sentir viva. Sonreís. Por momento crees que el esta por llegar. Dibujas perfiles con un meñique, letras invisibles de personas que te esperan.

Mientras tu corazón acelera intermitente no te percatas de la presencia del fantasma que mira detrás del vidrio. Su figura terrorífica avanzaba por la vereda y sorprendido por tus pensamientos frenó. Abandona el recorrido por el puesto de flores donde finge sentir el aroma de los jazmines. A su paso algún perro se fastidia porque lo presiente. Intrigado decide entrar anticipadamente a su cafetería preferida.

Las ideas se ordenan en la penumbra y la reflexión es oscura. Aprovechando la libertad que da la sombra la locura levanta vuelo. Crees que los sentimientos todo lo pueden contra toda especulación, y remolineas sin brillar y no encontras la razón. Esa que te previene, que no quiere más heridas. Y así tus sentimientos brotan sin frenos y te permitís soñar.
No podes vivir sin el amor y ¿ya van cuantos años? Tus sentimientos afloran en un suspiro repetido y confían incansablemente en revertir el destino pactado.
La necesidad de un cambio radical te afloro hace ya unas lunas, desde ese momento es que sentimientos, imágenes, personas, palabras y demás han sido arrastrados por viejas nuevas lagrimas. Sentís que es posible, lo necesitas.
El solo llorar no te reconforta, los recuerdos recalaron en lo profundo de tu nostalgia y desde allí gobiernan cada energía, cada impulso que disparado desencadena la opresión en el pecho. El control es total pero a la vez esos mismos desechos silencian las asperezas dándole una tenuidad suplicada. Ya las ausencias, las miradas que esperan, mucho menos el albedrío mutilaran los sentimientos.
El café se siente fuerte, el azúcar volcado en la mesa interrumpe el desvarío de tus dedos. El aroma recorre la distancia suficiente y seduce con su intensidad, te distrae y hechizada miras el espejo negro. Allí reflejado ves tus ojos enjugados en lágrimas viejas y nuevas.

El fantasma que ya entra a la mesa de siempre, perplejo no aparta la vista de tu pelo recogido. Percibe y siente las emociones que arrastra el vapor del café. Inesperadamente cambia su hábito y elige la mesa próxima a donde estas. Más no puede con tu alo de seducción innata y elige acercarse más. Atraviesa cuerpos sin percatarse, tu presencia lo desnaturaliza. Olvida los tormentos sufridos, las laceraciones por la condena.

Un movimiento descontrolado de tu mano tira el sobre abierto de azúcar. Sin querer una nueva actividad surge para poder concentrarse más en tus melancolías. Los granos de azúcar dispersos en la mesa son apartados uno a uno como lo ha hecho con lo que su alma rescata, así circunda el jarro caprichosamente. Para allí los granos blancos níveos. Hacia la veta mas oscura, principio de alguna antigua rama, los corpúsculo albos y entre medio algunos partículas inmaculadas olvidadas y otros mas lechosos que semejan un grupo. Así se ordenan y así confunden pues ellos son lo mismo. Y justamente eso es lo que te irrita, la Felicidad a lo lejos en el horizonte te sigue esquiva. Podría ser con uno, o con el nuevo o quizás con el. Finalmente la dulzura es la misma solo hay que llevarlos a la boca. Pero también saborearlos. Algunos ya libados no les supiste encontrar la dulzura, los padeciste dulces pero vítreos, dulces pero yermos, dulces pero ásperos.
Volves a girar la solución con la cuchara para borrar tu mirada reflejada que te asusta, aprovechas y escapas a recuerdos que te esperanzan, pequeños gestos que te sirven para aferrarte del naufragio que avizoras.
La oscuridad desaparece por un momento, algunas luces la abortan. Los dedos nadan en la madera lustrada y arrinconan los blancos granos derramados, ya ellos forman la isla. Allí tu mente vuela, busca un lugar, un oasis que contenga.
Te sentas en la arena blanca apoyada a una palmera y el viento alcanza tus parpados haciéndolos cerrar, se siente calido. Recuperas el control y avanzas con la mirada al horizonte marino, la silueta de la barca se desdibuja, parece que se acerca embarcado y dudas, la angustia crece y la imagen del navío se pierde. Se pierde junto a quien podía ser.
Una de tus manos se cierra en torno al jarro caliente, volves a tu realidad y te redescubrís alejada en el bar. Tu alma mueve el dial entre la lógica adulta y el idealismo adolescente. Desde la primera estación las voces son claras, moduladas. Pero no incentiva atención, no tienta.
El ritmo de tu corazón hace interferencia, se siente víctima y lleno de cicatrices te implora fantasía. Ruega por encuentros al atardecer, necesita de cartas y de silencios en reposo. Una tarde de lluvia para compartir junto a atados de sueños carentes de realidades restrictivas. Exige incansable recobrar la magia provocada desde la ilusión de un mundo eterno ideal. Pretende con la sensación de que sin su presencia ya no hay nada, que con el solo basta.
Tu corazon esta ávido de asociar aromas con abrigos, caricias o pelos que resbalan en la piel. Adicto pide más de su propio veneno.
Pero la sensatez es un puerto seguro y los sentimientos navegan hacia el. Allí podrás descansar, encontrar y por fin sentirte completa. Ya el alma sabandija no evidenciara el vacío, real y frío.
Los cuentos de caballeros, dragones y de jardines floridos no son mas que eso. Entusiasman y permiten creer en que todo es posible pero la cosa es de dos y no solo de sueños.
Esta vez el indicio es contundente. La posibilidad de comenzar una etapa en donde se comparte no solo vísperas soleadas sino también ciclos ventosos parece que es la clara certidumbre. Ya quedan atrás las aspiraciones de la casa junto al lago en una primavera eterna.

En un momento giras a media para observar si realmente alguien esta detrás. El fantasma, condenado a vagar sin poder sentir nunca jamás el contacto con otro ser, explota al máximo los otros sentidos. Necesita observarte hay en algo en vos que lo atrapa. Tentado decide sentarse a tu lado, se acerca peligrosamente, este nuevo compañero que no percibís se detiene al quedar cara a cara y olvida por un momento que vos no lo ves. Duda de intentar besarte, se recobra y estático te observa. Toma distancia aferrado al aroma del café reacomodándose en la silla. Caminos diferentes y el mismo destino el de pretender olvidar para dejar de suspirar.

Avanzas sobre la taza y tomas el primer trago. Te asustas porque crees ver lo que esta por venir, sabes que ya no volverá. El sabor se declara fuerte mientras recorre tu boca, pretende quemar pero la dulzura distrae tu atención.
Lo que era un juego de seducción con el se desborda y ya no hay control. Te quedas pese a no estar y arde, las imágenes de tu piel friccionando con la de tu amante te elevan a un estado especial. Sus labios entreabiertos dejan escapar susurros ahogados de te quiero que no llegan. Las miradas conectan y no hace falta decir nada.
El café quema y la ausencia llaga. La que se genera con la inmediata despedida después de cada encuentro. No hay tiempo alega y sola quedas en la profundidad de la cama deseando lo que no fue, sola con su olor impregnado. Con tu cariño despreciado, con abrazos no rendidos. Abandono y silencio, la letra chica del reglamento.
Agotada por pequeños pesados fracasos levantas la taza y hueles el aroma intenso.
El perfume ingresa en tu cuerpo y recorre como un haz de luz tu mente anestesiando la preocupación. Parece narcotizar cada herida, sabes que es eventual pero disfrutas de esa menuda placidez. Un segundo trago cálido te reconforta. Penetra con su dejo dulce y parece enjuagar.
El juego termina y con el los encuentros. La esencia del café invade y enturbia el olor de él en tu rostro, pese a ello en tus labios se siente, adictivo aroma que finalmente abandona. Un trago mas y el placer de la infusión completa toda tu atención.
Mientras los sorbos de café ganan el cuerpo. Las manos frías buscan cobijo abrazando la taza hasta estrecharla con más fuerza. De igual manera que te aferras a esos viejos sentimientos. Es verdad, sabes que es solo por un tiempo, luego la ausencia invade, enfría. Ya lo sabes.
La pócima aniquila pero provoca.
La mano sin anillo no descansa y continúa su juego circular. Hipnotizada por el brillo oscuro deja que el vapor la adormezca. Pero con el, los sentimientos que surgiendo de lo oscuro impactan en tu rostro, confunden.
Un suspiro te permite el paso a la sorpreda, ya la Noche anda por la vereda. La Luna asomando pretende claridad y se desordenan las ideas en tal transparencia. Las emociones se esconden encandiladas por la razón. Los pensamientos fluyen pisoteando los sueños, parece todo mas ordenado. Ahora entendes lo efímero, ahora recordas que fuiste vos quien no quería compromisos. Será lo mejor te repetís. Borras su número del teléfono decididamente, te prometes dejar de verlo en cada gesto de cualquier desconocido. Pero las imágenes son tuyas y haces trampa con el ultimo trago, mas dulce, y conmovida te decís que no podes y ahí mismo sorprendida te encontras iniciando una aflicción inesperada. La piel grita la verdad en tus oídos y se siente por todos lados, no podes escapar. ¿Por qué es tan difícil dar solo momentos?
Un último trago impacta en su dulzura, el café ahora es más, dispara sabores anunciando la intensidad. Al igual que el corazón implora aferrarse a esta antigua y renovada presencia, ausencia que surge siempre antes del aura. ¿Será cierto cuando aventuran que la magia es posible? ¿Encontrar el encanto en los momentos simples con alguien que solo tiene sangre roja será conformidad?

El espíritu a tu derecha contempla tus ojos esquivos. Ha decidido recobrar su camino, pretende olvidar su condena. El a su manera amo pero lastimo, hirió y pensando que perdía todo le decepo el brillo de los ojos, guardo el cuerpo lastimado y horrorizado se agoto, se marchito en la angustia. Vos le recordaste que amo mal, tu pelo descubriendo tú nuca lo transporto y la infelicidad lo abatió, deseo tocar tus labios pero ya maldito recordó que jamás podría sentir lo que ahora tu amante ha despreciado. Condenado su pesadilla se reitera en cada pelo recogido. No puede esconderse de su designio pese a la noche y en ella se aleja en búsqueda del aroma del jazmín que ya no lo recuerda.

El aire que ingresa despeja las emociones hacia la oscuridad. La razón gobierna y la complicidad en tu corazón conspira. Alejandro canta:

…Nada es eterno/todo llega al final/tan solo se que busque y que busque/lo que este mundo me duele y me da…

La noche esta lista para nacer. Tus amigas ya llegan y tu animo recobra vigor, aunque tu alma esta herida.
Promesas que recobran y sueños que completan se disuelven en el ambiente. Olvidar parecía fácil.

lunes, 20 de octubre de 2008

Caballero-Niño

Un día te despertaste y lo maravilloso ya no lo era. El amor no cambio pero las puertas del castillo se derrumbaron y entraron por ella dragones que malvadamente quemaron y destruyeron todo.
Miradas malas, reclamos en voz baja lastimaban tus oídos. El no esta cuando el sueño no llega, aunque no deja de amarte, pero la noche oscura sin el ya no es igual. Y vos tan pequeño ya no entiendes porque. Noches de insomnio y miedo que no responden a tus preguntas.
El fuerte ha quedado grande, vacío. Te convertiste en el caballero-niño guardián para luchar contra los fantasmas que antaño ahuyentaba tu papa. Como duele su ausencia y como palpita tu pequeño corazón en el desamparo, que no es tal, pero de pequeño ya aprendiste que el dos nace del uno más el uno.
Tu reina sola, poco a poco entristece en sus pensamientos.
Pronto llega el día y tu rey pasa a buscarte, y después de recorrer el valle montado junto a el llegan donde todo es amor. Y los brazos de tu tía te apretujan como si quisiera exprimirte, te entregas y hundís tu nariz en los rulos. De la mano recorren los animales, huelen las flores y la intimidad es única. Rincones misteriosos donde tus ancestros jugaron.
Los manjares de la abuela penetran con su aroma por tu nariz y marcan con sensaciones esta etapa de tu vida. Paciente ahora te goza.
El enano del condado te mira extasiado, te ve llegar, elegante en tu armadura plateada, y se convierte en tu sombra y juntos recorren el bosque en búsqueda de emociones. Enfrentando peligrosos insectos, y distintas plantas monstruosas. Armados los dos con sus espadas avanzan a tropezones entre la maleza. Por momentos discuten el camino a elegir y tu autoridad producto del conocimiento se impone.
Caminan cruzando ríos bravos, desafiando la magia de los duendes hasta llegar a la cocina en búsqueda de provisiones.
El vuelo rasante de un cóndor voraz, que parece una calandria, los une y espalda con espalda soportan el momento con las armas en alto. La dupla esta dispuesta a todo y montados en el petizo desafía los límites y recorren terrenos oscuros, cuevas jamás exploradas por el ser humano y hormigueros gigantes que caen abatidos por el sitio provocado.
Cada momento es intenso, ves pasar a paso distendido a tus adultos queridos y descubrís una familia que te supo esperar. Van y vienen en la rutina, construyendo y ordenando el clan.
Todos ellos harán del momento algo más llevadero. Pronto estarás creciendo y comprendiendo. No te detengas a juzgar, es más complejo ser adulto. Es un mundo sin duendes, princesas y cascadas.
Un día otros amores inundarán y otros se secaran en un corazón de caballero-niño que no quiso zozobrar en la soledad. Los sentimientos te empaparan el rostro, te nublaran la vista y sabrás con claridad que quien lucha tiene otra oportunidad.
Un día la sonrisa volverá y se mezclara con la charla amena.

lunes, 13 de octubre de 2008

La Lluvia

Contemplar, detenerse y contemplar. Lo que hasta ayer parecía el silencio y lo insulso me demostró que no lo es. Elabore una muestra alguna vez y la conclusión supuso que no era la nada pero que parecia vacío. Error.
La lluvia estaba anunciada por los expertos, simples lectores de una sinfonía natural anticipan el “mal tiempo”, malditos ignorantes mal nacidos. Desconocen o lo peor niegan la majestuosidad.
Esta todo pensado cada instrumento afinado para provocar. El publico natural deseoso y dispuesto a recibir. Algunos acordes llegan primero y anuncian. Escondido en mi guarida observo como la pieza natural comienza y avanza llegando a todos, inclusive a aquellos que la esquivan. Con la misma potencialidad, original, pienso que hasta es desaprovechada, algunos hablan de mal tiempo.
¿Podremos evitar esa idea? Hay algo de malo en la lluvia? Digo lo que sabemos: es agua, es sinónimo de vida, es frescura, es olor a tierra húmeda, es recuerdo cuando niño aprovechando el descuido adulto pisamos charcos. Cuando adolescente, sabios sin saberlo a las claras por un instante, la desafiamos dejándonos alcanzar. Es sonido que acompaña nuestro descanso. Es para mí acercamiento, es algo de vos.
Comienza la función, amparado contemplo el sonido. Llega, caen las notas como gotas. Algunos pájaros se ubican en la butaca del árbol a resguardo también, sospecho que para disfrutar la consonancia. Llego, todo se para por un instante ante mi observación obtusa. No es así todo conjuga y actúa, hay presencias que crecen, brotan esencias. Algún pájaro feo que olvidó cruza veloz, amotinándose desafía la lógica avícola. Otros bichos sorprendidos harán lo que pueden mientras se repreguntan porque no son más atentos a la información de los meteorólogos. La hormiga conocedora esta a resguardo.
No es anarquía, la lluvia gobierna los minutos. Y todo pasa.
Es en ese momento me descubro mal ubicado. Logro acomodarme y asi me detuve y contemple.
Y poco a poco empezaron a llegar a mi cerebro mensajes in entendibles, sonidos perfectamente incomprensibles. Imágenes completas que derrochan originalidad, irrepetibles. Combinación de luces y cuerpos en un escenario que parecía vacío. Algunos pocos pájaros mas bellos cantan, cantan horrible y para suerte (de todos) los feos, que somos mas, afinan mejor.
Sabia naturaleza regala mas notas que ya no son gotas. Los colores que son conocidos, se combinan y se muestran nuevos y vivos. Es música natural volcada en tonalidades.
Lo mejor: la lluvia que recién termina, es contenida por algunos árboles y de la mano de otros actores recorre el camino inverso como vapor. Como explicar algo que ya todos hemos visto, algo que la mayoría no han contemplado.
De pronto parece que de cada lugar surge como aliento suave, lento, más suave… lento y apenas desprendido de la tierra práctica movimientos perfectos, son porciones de una misma entidad que brotan que se entremezclan acompasados, se agrupan para completar el fenómeno.
Ascender convertidos, afectados conociendo que han dejado huella, pero a la vez desprendidos de todo reconocimiento por desinterés o por simple profesionalismo. Avanzan expertos e inexorables a reunirse con la masa elevada que atenta espera eligiendo el momento.
Mis ojos ya no alcanzan, mi observación es insuficiente y mayor aun la incapacidad de trasmitir. Estoy abrumado y entre otros el ciervo lejano me observa un instante. Y no lo registro estoy embriagado con los innumerables sonidos. Me lo pierdo, no logro captar la elegancia de sus pasos, su andar sigiloso. Peor aun, no capto como una rama le pega por propio descuido en un ojo. A la distancia una hembra lo descarta como potencial copulador. La hormiga que ya recorre entre el barro murmulla que no hay una segunda oportunidad para una primera buena impresión.
Que error. No es más que eso, nada grave pero cuanta energía recorre a desconocimiento de mi presencia. Espero que algunos pocos, más sabios, con tiempo mejor aprovechado sepan observarlo. No es definitorio ni excluyente para resolver problemas pero… y si lo fueran. Y si la respuesta al desamor esta en el sonido estridente y claro que rinde un pájaro al ultimo rayo.
Alguien diría socarronamente y si la brisa entrecortada que golpea en el rostro resuelve el enigma de la gotera de la canilla. Bueno sonreír un poco no esta mal pero escapar de la idea de que el ser humano es el eje de todo no esta nada mal.
Elevo mi vista y escapando de los haces veo como ya el celeste no lo es tanto. Oscurece y se entremezcla con las nubes que viajan junto a un viento que me ignora, que no me toca. Por que no? Me diría la hormiga que para esta altura del encuentro ya varios la aprecian.
Somos insignificantes, tenemos que recordar que no es tan importante lo que no nos deja dormir para dejar de hacerlo. Que hacer? Tampoco sirve sentarse varias horas a contemplar la nada. Corramos o caminemos en nuestra existencia pero sin demasiado equipaje. Que la holgura que reclamo nos permita olvidar por un momento y reconocernos insignificante ante lo grandioso. Catarnos grandiosos en gestos e insignificantes para reclamos inútiles.
Evito caer en la reflexión pero tentado trazo algún paralelismo y digo: atentos en nuestro presente y avizoremos que el ciervo escondido de nuestras vidas tiene imperfecciones, que si llega estemos absorto ha reconocerlo, disfrutemos de su elegancia pero a no esperar que sea el de nuestros sueños. Pues también seguramente tendrá cicatrices, dolores, quizás una renguera. Pero será el que el destino nos escoge para un momento porque lo esencial estará presente.
Y es fundamental la temporalidad, hablemos de momentos y no de “un para toda la vida”. Porque con ello caeremos en la presunción de que la caminata que nos debemos bajo la lluvia sea en la próxima tormenta.
Me conecte, y recordé que la lluvia me lleva a vos.